
"A Pipo, quien, una tarde, a los dieciséis años, en un bar, me mostró sus ojos repletos de poesía sellando la amistad". Vuelvan a leer esta dedicatoria; dice mucho. Entren luego como a un mar revuelto al poemario de Daniel Viola, una exploración hacia el mundo en que las emociones se hacen lenguaje y el lenguaje se hace emoción. Para avanzar no hay modo de empleo; olas de emociones y olas de lenguaje van marcando el ritmo. No hay orden de lectura a respetar: cada lector trazará su propio sendero, cosechará sus luces.
Disponible$ 17.000


